miércoles, 3 de agosto de 2016

El deseo de ser guiado, amado, apoyado, impulsa al hombre a for-mar la concepción social o moral de Dios. Este es el Dios de la Pro-videncia, el que protege, dispone, recompensa y castiga; el Dios que, de acuerdo con los límites de la visión del creyente, ama y aprecia la vida; el confortador de las penas y anhelos insatisfechos; el que pre-serva el alma de los muertos. Esta es la concepción moral de Dios. 

                                                                      Albert Einstein

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